CRÍTICA EN EL ‘HERALDO DE ARAGÓN’

Con motivo de las representaciones de LA CASA DE BERNARDA ALBA en el Teatro de las Esquinas, de Zaragoza, el crítico Joaquín Melguizo, el HERALDO DE ARAGÓN, ha dado 5 estrellas al espectáculo, en esta magnífica crítica, publicada el 17 de marzo de 2013.

BRILLANTE SOBRIEDAD ESCÉNICA

‘La casa de Bernarda Alba’, considerada por muchos cima y testamento dramático de Federico García Lorca, contiene el teatro más desnudo, más esencial y más hondo del poeta granadino. Hay en ella un realismo puro, casi fotográfico, pero que no impide que florezca la belleza de lo lírico. Sus personajes visten ‘un traje de poesía y, al mismo tiempo, se les ven los huesos y la sangre’, como dijo el propio Lorca. Crea un universo cerrado, hermético, en el que enfrentan dos fuerzas antagónicas: el principio de autoridad impuesto por la voluntad de Bernarda (`¡Silencio!´ es su primera y su última palabra) y el deseo de libertad representado por sus hijas, que se marchitan enlutadas y ardiendo de deseo por dentro. La acción se pone en marcha y nos va conduciendo paso a paso al trágico desenlace de este `drama de las mujeres de los pueblos de España´.
Antonio Saura, al frente de Alquibla Teatro, ha entendido perfectamente esa manera de entender el teatro y el drama, y desnuda el escenario para conducirnos directamente a lo esencial, a lo más hondo. Sobre el escenario vacío realiza una puesta en escena limpia, depurada, geométrica. Mueve a los personajes como hilos invisibles, los hace correr buscando la libertad que se les niega, los hace gritar demandando el aire que les falta. Pero con sobriedad absoluta, sin el más mínimo exceso. Con un ritmo preciso, midiendo el tiempo y los tonos, va pautando con exactitud el caminar hacia la tragedia. Sobriedad escénica pero riqueza de detalles y matices. Ese trajinar de Poncia con las sillas, ese magnífico final, esa manera de plantear las situaciones, esa forma de resolver las transiciones, esa soga que se va elevando marcando el paso de un acto a acto y que al final cae, no sobre el escenario, sino sobre nuestra piel. 
Ahí, a nuestra piel, se pegan los personajes que nos muestran las ocho actrices. Sobresalientes y entregadas. Algunas de ellas se secaban las lágrimas en el primer saludo al público. Esas lágrimas reflejan su excelente trabajo. Un trabajo sin red, sin artificios escénicos tras los que esconderse, cargado de emoción y de intensidad. Alquibla Teatro nos ha traído el teatro vivo, el teatro desnudo y descarnado, el teatro que nos habla desde las entrañas, que nos conmueve, que nos alcanza, que se mete en nuestra carne y nos emociona. Brillante. 

No hay comentarios

Agregar comentario

Debe ser Conectado para agregar comentarios.