La casa de Bernarda Alba

LA CASA DE BERNARDA ALBA

Federico García Lorca

Dirección escénica Antonio Saura
Interpretada por Lola Escribano, Lola Martínez, Esperanza Clares, Verónica Bermúdez, Toñi Olmedo, María Alarcón, Allende García y Josefina García
Estreno: 17 de Noviembre de 2011 (Teatro Circo Murcia)

Espectáculo producido Alquibla Teatro, en coproducción con el Teatro Circo Murcia, con la colaboración del Teatro Apolo de El Algar (Cartagena.). Espectáculo subvencionado por el INAEM. Ministerio de Cultura.

Género Tragedia
Público destinatario Adulto y juvenil (a partir de 13 años.)
Duración 90 minutos (sin intermedio)

Sobre la gira

Un rotundo éxito de público y crítica avalan LA CASA DE BERNARDA ALBA de Federico García Lorca, una producción de Alquibla Teatro, en coproducción con el Teatro Circo Murcia, dirigida por Antonio Saura.
Nominado en los Premios Max, categoría Mejor Espectáculo Revelación (2013).

Espectáculo incluido en el programa PLATEA. INAEM. Ministerio de Cultura.
Espectáculo recomendado por LA RED (Red Nacional de Teatros, Auditorios, Circuitos y Festivales de Titularidad Pública.)

Espectáculo incluido en la Red de Teatros de Castilla y León (2013), Circuito de Artes Escénicas de Castilla La Mancha (2012-2013) y Red de Teatros de la Comunidad de Madrid (2013-2014)

Sinopsis del espectáculo

Obra cumbre de García Lorca, que muestra la confrontación entre la autoridad y la libertad, con la que la compañía ha optado por una visión existencialista que, en un surgir telúrico de entre las ardientes paredes de la casa de Bernarda, hace aflorar el angustioso anhelo de libertad.

Sobre el autor

Federico García Lorca es uno de los escritores más afamados a nivel nacional e internacional de las letras españolas.

Este granadino nacido en 1898 en Fuente Vaqueros representó la mejor fórmula para congeniar vanguardia y tradición en lo que se ha conocido como Neopopularismo. Supo conjugar un valor artístico supremo con temáticas y formas extraídas del mundo tradicional del que se empapó.

Formó parte del importante movimiento artístico que fue la llamada Generación del 27, entro otros muchos destacados autores españoles y se nutrió por tanto de este momento cultural de gran importancia donde se luchaba contra la rigidez social, política y artística.

El brutal asesinato de Lorca al comienzo de la guerra civil, en 1936, truncó la exitosa carrera de un autor que consiguió dar muestra de un nivel artístico máximo en muchos ámbitos literarios: desde la poesía con su Romancero Gitano o Poeta en Nueva York, hasta su teatro con títulos tan emblemáticos como Bodas de Sangre o La casa de Bernarda Alba, el último de sus títulos.

García Lorca fue un hombre muy preocupado por el teatro y un gran amante de este arte escénico. Defendió a través de sus obras la idea de que en tiempos duros y difíciles, como los del fascismo, el teatro era el arte más valioso para comunicarse con el público e influir en la sociedad. Es un teatro que buscó innovar desde una concepción estética y lingüística diferente, pero que supo de la importancia constante que existía en la mirada del público.

Además de su labor como dramaturgo, en 1930, García Lorca, recién regresado de la fuerte experiencia que supuso su viaje a Estados Unidos, que tuvo como resultado el ya citado Poeta en Nueva York, regresó el escritor a España y se acercó al teatro en otros ámbitos diferentes a la dramaturgia, a través del teatro universitario de La Barraca que buscaba acercar al pueblo los textos más emblemáticos del teatro español.

Tres son sus afamadas tragedias, Bodas de sangre, publicada en 1933, Yerma, de 1934, estrenada en 1935 por Margarita Xirgú y La casa de Bernarda Alba, de 1936. En estas tragedias, en diferentes temáticas, se enfrentan las férreas imposiciones morales, religiosas y sociales frente a los deseos más ocultos, las pasiones más encerradas y los anhelos de libertad de sus personajes. De esta forma Lorca conseguía expresar lo universal a través de lo particular a partir de estos personajes tan completamente construidos.

El 19 de agosto de 1936 moriría Lorca. El tiempo lo asentó como uno de los más grandes poetas y dramaturgos de la primera mitad del siglo XX, así como una de las famosas víctimas de la guerra civil española. Hoy en día García Lorca se reconoce como el poeta español más leído de todos los tiempos y sus textos dramáticos son continuamente revisados y puestos en escena ya que trabajan temas universales que no han perdido vigencia en la actualidad.

Sobre el espectáculo

La casa de Bernarda Alba esconde bajo sus paredes todos los sentimientos, deseos ocultos, anhelos, recelos y odios de una familia gobernada por el matriarcado que regenta Bernarda Alba.

El texto comienza con el funeral del que fue segundo marido de Bernarda, Antonio María Benavides. Esta mujer de 60 años mantiene un poder dictatorial sobre su casa y sus cinco hijas, Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela, basado en la tradición y una férrea moral que se rige por el mantenimiento del estatus social y la continua preocupación por lo que la mirada estricta del pueblo dirá. Como ella misma afirmará: «Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón».

Siguiendo estas leyes impuesta por la moral y la religión, el entierro hace tomar a Bernarda la decisión de imponer sobre su casa un estricto luto de ocho años que encierra a sus hijas no sólo en la negritud de sus vestimentas, sino también en la imposibilidad de expresar sus anhelos más internos de libertad y amor.

Sin embargo, existen elementos que consiguen escapar de la mirada continua e inquisidora de Bernarda. El poder sobre sus hijas se ve desmoronado a lo largo de la obra a causa de un elemento que escapa de su poder: Pepe el Romano. Este chico, prometido de la mayor de las hijas, Angustias, de 39 años, la única nacida del matrimonio de Bernarda con su primer marido y por lo tanto de una herencia mayor que las demás, hace enloquecer al resto de las hermanas que vuelcan en él todos sus deseos sexuales y su posibilidad de escapar del seno materno. De esta forma es Poncia, mujer al servicio de Bernarda y, por tanto, también bajo su dominio, la que descubrirá ante la matriarca los encuentros furtivos de Adela, la única que no ha temido enfrentarse a las normas impuestas, con Pepe el Romano, o los deseos más ocultos de Martirio por este mismo hombre.

La tradición se ve enfrentada por los deseos de libertad más profundos de las hermanas, las férreas imposiciones de Bernarda se ven burladas por la decisión de Adela sobre su propio futuro.

La casa de Bernarda Alba es una de las obras maestras de Federico García Lorca y de las letras hispanas porque es capaz de descorrer la cortina para que observemos los entresijos de esta casa, para mostrar, a partir de la tensión continua entre el deber y el deseo, el perfecto reflejo de una sociedad y un tiempo determinado, pero conformándose, a la vez, como la lucha constante que existe en cualquier pueblo y en cualquier momento entre las leyes inquisidoras y los deseos más profundos de libertad.

Sobre la dramaturgia

Hay textos que deberían estar siempre sobre los escenarios, sin dejar pasar una sola temporada con una nueva revisión, para que el público –especialmente el más joven- tenga la oportunidad y el placer de disfrutarlos. Textos sobre los que se escribe y estudia mucho, pero que se representan poco (y me seguiría pareciendo poco aunque hubiese cada año tres o cuatro producciones en el mercado). La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca es un claro ejemplo de mi reivindicación.

Han transcurrido 75 años desde que un 19 de junio de 1936 García Lorca la escribiese para Margarita Xirgu. No llegó a estrenarse hasta 1945, en Buenos Aires, y tuvieron que pasar 28 años –1964, el año de mi nacimiento- para que se estrenase en España, sin que Lorca pudiera llegar a verlo debido a su brutal asesinato el 19 de agosto de 1936.

Emblemáticas puestas en escena han sido realizadas sobre este magistral «drama de mujeres de los pueblos de España» que subtitularía Federico: la de Ángel Facio con Ismael Merlo de Bernarda; José Carlos Plaza y su depuradísimo realismo; el sevillano Alfonso Zurro con sus presos; Calixto Bieito y su lectura religiosa; Lluís Pasqual con una Bernarda/Espert que comienza a perder autoridad; o la recientísima -y étnica- de la Gamboa con sus gitanas. Y todas ellas mostraron la confrontación entre la autoridad y la libertad, base temática esencial de esta tragedia.

La casa de Bernarda Alba, considerada como la obra cumbre del teatro de Federico García Lorca, nos presenta una tragedia rural –camino iniciado con Bodas de sangre y continuado con Yerma-, que imbrica realismo fotográfico con poesía escénica. Lorca la escribió ensanchando los límites de lo permitido, es decir, más allá de lo que el público estaba dispuesto a aceptar. A caballo entre la innovación y la tradición, la obra fue concebida a partir de la idea lorquiana de forjar al público, en busca de un nuevo espectador.

Entre las muchas lecturas, nosotros hemos optado por una visión existencialista de la tragedia que, en un surgir telúrico de entre las ardientes paredes de la casa de Bernarda, hace aflorar el angustioso anhelo de libertad escondido en lo más profundo de cada uno de nosotros, y que será frustrado a través de una represión.

Así, hemos encontrado la tensión trágica a través de una cuerda en la que Bernarda y Adela confrontan su visión del mundo desde cada extremo, con Poncia y el resto de hijas/hermanas tirando hacia un lado u otro según sople el viento. Un mundo estanco que condena a la hembra a «hilo y aguja», la sujeta con una correa de decencia, la pudre por el “qué dirán”, asfixia su sexualidad en ese infierno de cuatro paredes y obliga a gritar al unísono «¡Déjame salir! ¡Quiero irme de aquí!».

En ese mundo, Adela buscará sentido a su vida a través de la libertad y el amor, y morirá por ello víctima de la represión. Pero, tras su muerte, ya nada será igual.

Y todo ello enmarcado en una puesta en escena sobria, acompañada del tañido de campanas a tempo fúnebre que enmarcará la acción de principio a fin, y llena de poesía, que nos conducirá a la esencia del conflicto.
Ahora, con motivo de la inauguración del Teatro Circo Murcia, y en coproducción con esta necesaria y espléndida institución que dirige César Oliva, Alquibla Teatro ha reunido a un excelente grupo de actrices que permitirá poner nuestros oídos cerca de esos muros para enterarnos de todo lo que se cuece en el interior de la casa.
Hagamos posible lo imposible y visible lo invisible.
Antonio Saura, octubre de 2011.

Sobre la puesta en escena

Constantes escénicas, desarrolladas a lo largo de treinta años de trayectoria de la compañía y su director, Antonio Saura, impregnan este montaje: equilibrio entre la tradición y la innovación, gran ritmo y dinamismo escénico, arrebatadoras interpretaciones que sitúan al actor en una situación límite, primacía del “hacer” aurtadiano, la energía invisible a través de la fisicidad, impactantes imágenes, tratamiento universal del conflicto, alejado de localismos, búsqueda de la emoción que golpee al espectador, creación de un ritual de confrontación de ideas, emociones y sensaciones, y primacía del teatro de la emoción sobre el teatro de la evasión.

Reparto

BERNARDA ALBA Lola Escribano
PONCIA Lola Martínez
ANGUSTIAS Esperanza Clares
MAGDALENA Verónica Bermúdez
AMELIA Toñi Olmedo
MARTIRIO María Alarcón
ADELA Allende García
MARÍA JOSEFA Josefina Castillo

Técnicos en gira
Técnico de iluminación y sonido Benito Rubio
Técnico de montaje y regiduría Jacobo Espinosa

Equipo artístico
Espacio escénico y diseño de iluminación Antonio Saura
Espacio sonoro Álvaro Imperial
Vestuario Loli Illán
Ayudante de dirección Alba Saura
Diseño cartel y fotografía promoción Joaquín Clares
Vídeo promocional Kron Audiovisuales, S.L.

Equipo técnico
Logística técnica Tricio Servicios Teatrales, S.L.
Asesoría Laboral Guimen Asesores
Prevención Riesgos Laborales Ibermutuamur

Equipo de producción
Dirección compañía Antonio Saura
Administración Antonio Clares
Comunicación, prensa, redes sociales y web Alba Saura
Responsable técnico en gira Benito Rubio
Dirección de Producción Esperanza Clares
Espectáculo coproducido entre ALQUIBLA TEATRO y TEATRO CIRCO MURCIA.
Con la colaboración del Teatro-Circo Apolo de El Algar (Cartagena – Murcia).
Espectáculo subvencionado por INAEM. Ministerio de Cultural Gobierno de España.
Compañía asociada a MurciaaEscena